Carta de despedida a mi Psicólogo, Presidente y sobre todo amigo, Jose Rodriguez.
Querido Jose,
Nunca pensé que escribiría una carta a una persona fallecida, a un amigo al que todavía no me acostumbro a no poder ver, te escribo convencido de que allí donde estés podrás leerla.
La vida quiso que nos conociéramos en unos momentos tremendamente duros para mí, justo después de un accidente que partió mi vida por la mitad. En ese periodo en que van poco a poco informándote de las consecuencias del accidente, de lo que implica la lesión medular, en que se va tomando consciencia de la cruda realidad y es en ese momento cuando se te derrumba el mundo.
Un día desde la cama del hospital te vi pasar junto a varios médicos que realizaban la visita, ibas en una silla de ruedas que empujabas con dificultad. Mis compañeros de habitación me dijeron que eras el Psicólogo, me hizo gracia ver a un psicólogo tan deteriorado.
Un día sin previo aviso te acercaste a mi cama y me dijiste “Chaval como sigas así, además de minusválido, te vas a quedar solo y sin amigos”, yo pensé , “éste ya ha debido hablar con mi madre”.
Después de tan contundente presentación, me dijiste que eras el psicólogo, bueno psicólogo-clínico, como te gustaba puntualizar. Mantuvimos largas charlas durante los meses de hospital, me contaste lo de tu accidente en el pantano, esa terrible experiencia a los 20 años, como decidiste volver a estudiar, como desde Campamento, donde vivías, cogías a diario el autobús de la EMT para acudir a la facultad de Psicología en Somosaguas, como bajaban unos chicos del autobús para entre todos subirte y bajarte en tu silla, como te integraste plenamente en tu clase y acabaste la carrera. Ya entonces empecé a comprender lo frágil que eras por fuera pero la enorme fortaleza que tenias por dentro.
Recuerdo una anécdota que especialmente me impresiono fue aquella que me contaste sobre una compañera que un día sorprendida te dijo, “a claro, si es verdad que eres discapacitado”, ella simplemente te veía como a uno más de sus compañeros.
Eran tiempos mucho más complicados que los actuales para un lesionado medular. Se han producido grandes cambios que han ayudado a todos los que han venido detrás, y en esto tu has tenido un papel importantísimo. Me enseñaste que nunca había que rendirse, fuiste para mí un gran ejemplo de empuje, perseverancia, optimismo y tú amistad me ayudo muchísimo en aquellos momentos.
Tras el alta hospitalaria cada uno de nosotros seguimos nuestro camino, varios años más tarde en unas jornadas de Aspaym nos volvimos a encontrar, me alegró mucho reencontrarme con mi “psicólogo-clínico”.
Comenzamos a hablar de tus proyectos, del centro de rehabilitación que habíais abierto en la calle Rafael Alberti, conociendo el actual algunos pensarán que era bastante cutre, a mi me pareció espectacular, era lo que a mí me hubiese gustado tener cuando me dieron el alta en “La Paz”.
Como siempre estabas lleno de ideas, ilusionado con nuevos objetivos. Hablamos del nuevo centro que querías construir y de los problemas que tenías para llevarlo a cabo. Como siempre encontraste el mejor camino y fundaste la Fundación Del Lesionado Medular (flm). Querías una entidad que te permitiera llevar a cabo tus proyectos con continuidad en el tiempo, e hiciste de todo ello tu proyecto de vida.
Un día, ya en el centro nuevo, me llamaste para decirme que había quedado vacante el puesto de secretario del patronato, (había fallecido Jesús Morcillo al que tanto apreciabas) y creías que yo era el adecuado para desempeñarlo.
Inicialmente tuve mis dudas, ahora estoy realmente satisfecho y orgulloso de ser el secretario de esta fundación. Durante estos últimos ocho años de trabajo como Secretario y Presidente de la Fundación hemos pasado momentos de preocupación pero también momentos de gran alegría. Recuerdo detalles muy divertidos, como el día en que durante una entrevista con Florentino Pérez te llamaron al móvil y sonó el himno del Atleti, la entrevista lógicamente no tuvo éxito.
Recuerdo que me opuse a la construcción de la residencia, consideraba que nos iba a complicar la vida y no era necesaria, que requería de comedor, lavandería, servicio 24 horas, del tremendo esfuerzo que iba a suponer, me dijiste, “Javier la residencia no está pensada para ti, está prevista para otros mucho más necesitados”, ¡Jose qué razón tenías!
Recuerdo nuestras visitas y actos con políticos, organismos como LA ONCE, Cajamadrid, Acciona, Ferrovial, Ayuntamiento de Benidorm, Villajoyosa, y un largo etc. Cuanto nos costó conseguir subvenciones, convenios, pero que satisfacción y alegría cuando lo conseguíamos.
Recuerdo, el año pasado, cuando fuimos a Villajoyosa con Diego Escario (nuestro arquitecto) a conocer el terreno que nos había cedido el Ayuntamiento. Estabas pletórico y lleno de ilusión con este nuevo proyecto: la residencia de vacaciones!!, hasta nos tomamos una paella, ¡te estiraste!.
Yo, especialmente en este proyecto te voy a echar muchísimo de menos.
Jose te has ido luchando y pensando en este proyecto, me consta que la razón de tu vida ha sido mejorar, en lo posible, la vida del lesionado medular, principalmente de la de aquellos que tienen una mayor dependencia. Te has ido muy pronto, muy rápido y de forma inesperadamente, nada va a ser lo mismo, pero vamos a continuar con tu obra con la misma ilusión.
Y para finalizar esta carta, solo decirte que he sido enormemente afortunado por haberte conocido y hayas sido mi Psicólogo-Clínico, mi Presidente, pero sobre todo, mi amigo.
Javier Tejedor Velarde, Secretario de la flm.
Hola tengo un pensamiento
Comentarios recientes